
Tuve el gusto de perderme
en tu cintura cabalgando por las cumbres
virginales de tu pecho,el placer de estremecer
aquel caudal de tu estrechura y en tu piel
amanecer cuando sentimos que era justo...
Tuve el roce de tus manos alcanzando un infinito
en arrítmicos te amos cual espejos de locura,
tuve el cielo que no en vano me mostrabas
despacito para luego entre tus
piernas amarrarme con premura...
Y un minuto eternizado entre los silenciados
gritos por llevarnos en secreto aquel amor
que profesado era un logro que preciado sin
reservas se había escrito...
Hoy recuerdo lo que tuve aquel amanecer pintado
por tu varonil perfume que los años no han marchitado
y que vuelve entre fortuitos arrebatos del pasado.
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