
Ven en sombras al cuarto,y en el lecho,
desnudos,sonrosados,rozagantes,el
encuadre vivo de los dos amantes,
boca con boca y pecho junto a pecho.
Se hace más apretado el nudo estrecho,
bailotean los dedos delirantes,
suspendiéndose el aliento unos instantes,
y he aquí el deleite sexual muy bien hecho.
Un desorden de sábanas y almohadas,
dos pálidas cabezas despeinadas,
una suelta palabra indiferente,
dos orgasmos que rugen libremente.
Un poco de ansiedad y un poco de tristeza,
un infantil deseo de pureza,
un vago olor cualquiera en el ambiente,
un abrazo y un beso lleno de tibieza.
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